EE.UU. se defiende atacando a Cuba.

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Por Omar Pérez Salomón*

Los avances de programas sociales en los últimos años en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros países de la región, ha traído como consecuencia la ofensiva actual de la derecha y la oligarquía latinoamericana, organizada y conducida por las fuerzas de poder del imperialismo estadounidense. La guerra económica y las acciones subversivas contra Venezuela, el intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro, el golpe parlamentario a Dilma Rouseff y el “proceso judicial” a Lula, la aplicación de elementos de la teoría de la lucha no violenta en Nicaragua y los intentos por enjuiciar a Rafael Correa y Cristina Fernández, son muestras de esa embestida.

Creo que Cuba está también en la mira de esa ofensiva; pero saben que los proyectiles utilizados tienen que ser de otro tipo. Los centros de estudio e investigación y los servicios especiales del imperio, saben que en la mayor de las Antillas la gran mayoría de la población defiende el proyecto revolucionario y el socialismo. ¿Cómo quebrar entonces la resistencia y cambiar el sistema político cubano si no existe una oposición interna que le haga este servicio?. El actual inquilino de la Casa Blanca, con una personalidad excéntrica, arrogante y petulante que no admite que lo rocen ni con el pétalo de una rosa, se debate entonces en aplicar un bloqueo cada vez más férreo y acciones subversivas por cientos con abundante financiamiento.

Sin embargo, este 31 de octubre la comunidad internacional lo levantará en peso cuando se produzca la votación en Naciones Unidas del Proyecto de Resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Los gringos lo saben por eso inventaron las enmiendas al documento cubano y montaron un show inusual el pasado 17 de octubre en la sala del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (Ecosoc), para interferir en los asuntos internos de Cuba y manipular el tema de los derechos humanos en la isla.

Estos ataques desesperados nos mueven a las siguientes reflexiones.

Lo primero que llama la atención es que el gobierno que más viola los derechos humanos de sus ciudadanos y de otros países del mundo arremeta contra uno de los países que más ha hecho por los derechos humanos de sus ciudadanos en los últimos 60 años.

Mientras EE.UU asesina con drones a ciudadanos de otros países, Cuba envía cientos de médicos al África para combatir el ébola y otras enfermedades, y salvar muchas vidas humanas; en las escuelas cubanas no ocurren asesinatos de niños como en las de Estados Unidos; en Cuba no se tortura ni existen limitaciones al ejercicio de los derechos laborales como en el vecino del norte.

En Cuba se le da a cada ser humano desde que nace una real y absoluta igualdad de oportunidades para el más pleno desarrollo físico e intelectual, sin importar sexo, raza o procedencia social. No se encuentran niños mendigos ni abandonados por las calles y la enseñanza obligatoria llega hasta el noveno grado. La prostitución infantil, tan generalizada en los países subdesarrollados y del primer mundo como Estados Unidos, y el comercio de niños, no existe en esta isla bloqueada y acusada.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2018 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que contempla los índices de esperanza de vida, acceso a la educación y nivel de vida, ubica a Cuba con un desarrollo humano alto.

Mientras que en muchos países la mortalidad infantil supera los 30 o 40 por mil nacidos vivos, lo que significa que cientos de miles de niños mueren todos los años, en Cuba la cifra se ha reducido a 4 en menores de un año, inferior a muchos países desarrollados. Desde el primer mes de embarazo hasta que se produce el parto todas las mujeres cubanas en estado de gestación tienen un seguimiento a través del sistema primario de salud, único en el mundo y reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha permitido que la mortalidad materna se ubique en menos de 36 por cada cien mil, también de las más bajas entre todas las naciones.

La esperanza de vida al nacer se ha elevado a 79 años, posibilitando a cada ciudadano una vida más prolongada, saludable y segura.

El nivel de desempleo está por debajo de un 5%, índice que la sitúa entre los primeros 30 países con mejor desempeño en esta esfera, por encima de países desarrollados.

El presupuesto del Estado Cubano, dedica más de un 65% del total a la salud, educación, desarrollo cultural, la asistencia y seguridad social del pueblo cubano.

El tráfico y consumo de drogas en la mayor de las Antillas no existe a nivel de la sociedad, a partir de medidas eficaces adoptadas por el gobierno, como lo reconoce hasta el mismo gobierno de Estados Unidos. Si de oportunidades se trata, Cuba tiene una de las tasas más altas de matrícula universitaria y una tasa de alfabetización de un 99,8%.

Qué diferencia con lo que sucede en el país que se dice paladín de los derechos humanos y que desde 1985 está haciendo hasta lo imposible por condenar a Cuba en los diferentes mecanismos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En la Cuba revolucionaria jamás se ha torturado a un ser humano, sin embargo  en el territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo, Estados Unidos ha torturado a detenidos que no han tenido el derecho a ser defendidos por abogados.

El racismo, la muerte con armas de fuego en escuelas y lugares públicos, el incremento de la población penal que ya rebasa los 2 millones, el desempleo y la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, son males de la sociedad estadounidense que trasgreden los derechos humanos.

En Cuba la incorporación de los reclusos al trabajo socialmente útil y remunerado es voluntaria, según las tarifas salariales vigentes en el país, garantizándose la protección e higiene en la realización de las labores, la preparación en un oficio, el otorgamiento de ayudas económicas a sus familiares y de la Seguridad Social a los mismos. En los establecimientos penitenciarios del país existen y funcionan los cursos de superación para los reclusos, a los que están incorporados de forma voluntaria un alto por ciento de quienes hoy cumplen condenas y existe un programa para atender a jóvenes hasta 30 años.

La violencia y el maltrato, tanto físico como espiritual, están totalmente prohibidos y constituyen un delito previsto en la Ley. Los reclusos reciben una alimentación adecuada e ingieren agua potable.

Las reclusas son ubicadas en centros penitenciarios exclusivos para mujeres, atendidos por personal femenino debidamente preparado. Los jóvenes reciben un tratamiento diferenciado. Se les ubica en establecimientos penitenciarios sólo para jóvenes o en áreas separadas de las prisiones de adultos. Son atendidos por personal seleccionado.

Quienes atacan a Cuba y defienden el sistema capitalista a capa y espada, pretenden  reinstaurar el enorme desempleo que heredó la Revolución, la prostitución institucionalizada, la miseria, la insalubridad, el desalojo de los campesinos de sus viviendas, el analfabetismo, la discriminación racial, de las mujeres y religiosa, y sobre todo, la entrega de la soberanía e independencia a un gobierno extranjero.

 

*Tomado de La Pupila Asombrada

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